sábado, 11 de septiembre de 2010
Feos pero felices
lunes, 23 de agosto de 2010
Del cine y sus lecciones
Después de una sesión de fotos llenas de olas y mucho frío, nos fuimos toda la tribu a ver Karate kid. Estuvo bastante bien porque la verdad no me acordaba de la primera versión (hace tanto fue?) pero igual saltó la duda de aquel entonces: Por qué se llama Karate kid si lo que practican es Kung Fu… ¿será para que no suene Kung Fu Panda Kid? No sé. En todo caso nos divertimos tirando hielos, hablando como chinos y cosas similares que solemos hacer en el cine.
Al final, cuando salieron las letras, nos quedamos viendo las fotos de la película detrás de las cámaras. Se veía a un Will Smith bastante chocho, y a mí la lágrima se me caía. Me imaginaba a mis Marías haciendo lo suyo y yo allí orgullosota.
Todo mi película mental se interrumpió con un: “Mami no vayas a buscar en Twitter a Will Smith y escribirle felicitándolo por el hijo, qué vergüenza!”; y un peor: “Mami, dejaron solita a esta niñita…” Miré intrigada, y me di cuenta que solo estábamos nosotros y ella en la sala vacía del cine. Era una niñita de unos 7 años que seguía comiendo su canguil divertida. Le preguntamos su nombre y dónde estaba su mamá, pero solo repetía mirando a la pantalla algo que sonaba como “se acabó”.
Decidimos esperar unos minutos acompañándola porque seguro llegarían pronto por ella, pero nada. Pasaron más de 20 minutos, y decidí que era tiempo suficiente para que la mamá o el adulto que esté con ella saliera del baño! Pero nada, seguíamos allí frente a la pantalla gris.
De pronto la niñita se levantó y nos dijo “chao”, y todos saltamos como resortes atrás de ella. No podíamos dejar sola a esta pequeñita.
Sutilmente la tomé de la mano y le dije que me quedaría con ella hasta que llegue su mamá, aunque para mi sorpresa, me soltó la mano, me dijo “chao” y siguió caminando hacia la salida del cine.
Miré para todos lados buscando a alguien desesperado con cara de padre irresponsable al que se le perdió la hija, pero nada.
Así fue como los cinco comenzamos a seguir a la niñita por el centro comercial a ver hacia dónde iba, hasta que entró en un local y salió una señora a recibirla con una sonrisa y un gracias….¿gracias? ¿Cuándo me pidió que le cuidara a la hija? Ya iba a descargar mi ráfaga sobre ella cuando la chiquita me abrazó fuerte y así se quedó un buen rato… luego fue a hacer lo mismo acompañado de besos para cada uno de la tribu. La mujer nerviosa (por mi cara supongo) nos explicó que la nena era su sobrina de Quito que estaba de visita, que se le complica cerrar el local para llevarla al cine, que todos los del cine ya la conocen, que ella se conoce el centro comercial de principio a fin, y que siempre hace lo mismo. Y a mí no me entra en la cabeza cómo dejan sola a una niñita tan pequeña en un cine.
Aprendí algo de ella ese día, fue mucho más autosuficiente que muchos niños, incluso mayores, y me avergüenza haber dado por hecho que, por su condición (síndrome Down), no sabría a dónde ir.
Esta vez ella tuvo un final feliz, como la película.
lunes, 16 de agosto de 2010
38 que no juega
Ahora sí.
Y llegaron mis 38. No contaré acerca de las tarjetas, besos, cenas y regalos que recibí, porque quiero centrarme en algo raro que me pasó.
Si este post cayera en manos de los implicados, es una razón extra para no dar mi brazo a torcer, ya que de seguro no me insistirían jamás en volver.
Lo explico:
Recibí una llamada extraña. La persona al otro lado del celular me invitaba a formar parte de una naciente industria, decía que tenía buenas referencias de mi trabajo en el área de las ventas, así que definitivamente era yo la persona que necesitaban en su compañía.
Incrédula por experiencia no le hice mucho caso, hasta que la tuve abajo de mi casa explicándome sin parar durante casi dos horas la millonaria inversión que había hecho, y cómo necesitaba darle marcha con mi ayuda.
Allí empezó mi aumento de peso por el stress y los dolores en la vesícula de puro coraje.
En dos meses aprendí lo que ningún escrito acerca de las consecuencias nefastas del consumo de drogas nos puede enseñar.
Los principales de esta compañía (que no tiene nada que ver con las drogas por cierto) son ex adictos rehabilitados. No es que formaron una fundación ni nada por el estilo, sino que uno de ellos con bastante éxito en los negocios y capital, creó una empresa e invitó a sus ex compañeros de infortunio a trabajar con él.
Y así es como me vi rodeada de personas tan raras, tan cambiantes, tan con las neuronas pulverizadas, que todos los días parecían salidas de una dimensión diferente.
Mi coco wash “esto no me afecta” y “ya mismo es quincena, boba” parecía tener efecto limitado, ya que si me afectó, y no hay quincena que pague lo que cuesta mi salud mental.
Esta persona a la que le pondré de nombre Walkman Shake, cambiaba de idea agitando la cabeza, lo juro! Era algo increíble. Podía hablar de 20 temas diferentes en 1 minuto y olvidarse de todo en 10 segundos más.
Para aumentar los desvaríos, Walkman Shake y todo su clan eran fanáticos de una religión popular, pero como ya lo he visto tantas veces, adaptada a sus conveniencias y antojos. Así es que pude ver como estaban permitidos los insultos, las calumnias, el hablar a espaldas del prójimo, no pagar las deudas contraídas, y despechos amorosos a lo “atracción fatal”, pero eso sí, todos los días empezaban y terminaban con bendiciones, canticos y rápidos encuentros con clientes a la salida del Templo.
Yo me declaré agnóstica, así que siempre pasé de todos esos ritos truchos.
Lo que no puede evitar durante dos largos y tortuosos meses fue el sonido de mi celular a las 5:00 de la madrugada o a las 11 de la noche, horas preferidas para el “proceso creativo” de Walkman Shake, imposible de no compartir conmigo.
La compañía está creciendo, tiene un producto excelente, una infraestructura envidiable, apoyo publicitario digno de una multinacional…pero a donde llegará todo esto con personal salido del sombrerero loco y el país de las maravillas?
Me rehúso a ser Alicia, así que aunque el sueldo era muy bueno y las promesas mejores, elijo regresar a mi hamaca y a mi blog alejada de las malas compañías.
jueves, 10 de junio de 2010
Mi viaje por El túnel del Tiempo
Mis hijas se quedaron fascinadas, pensaron que era un aparato de última generación lo que tenía muy cerca de mi ojo enfocando hacia la luz.
En realidad se trataba de un mini proyector de slides de hace 35 años que mis papás sacaron del baúl de los recuerdos junto con más de mil diapositivas en miniatura, y que solo los nacidos en la década de los setenta o antes sabrán de lo que hablo.
Fue así como viajé en cuestión de segundos a la casa de mis abuelos donde pasé tantas Navidades felices con mis primos, a la casita de playa con el patio lleno de conchitas y caracoles (que hoy son casi imposibles de encontrar en las playas ecuatorianas), a mi disfraz de Caperucita Roja, al bote inflable motivo de peleas, y a mi pasión por subirme a los árboles.
Descubrí que mi mami tenía un look hippie increíble, que mi sobrina se parece mucho a mí, que mi abuela paterna nunca sonreía, que mi tío se parecía a un integrante de Sui Generis y que mi ñaño siempre estaba abrazándome.
Recordé la Chooper que me regalaron en lugar de la BMX que pedí, el Subaru rojo, los Majis, la Ferreti, el Roller Vito donde me rompí la boca por ganarme la cola Tropical con hielo frappe, el parque de Urdesa, mis tortas de cumpleaños con chicles que me hacía la Tía Delia, y el olor de la pipa que fumaba mi papi.
También me hice algunas preguntas: ¿qué pasó por la cabeza de mi mami cuando creyéndose peluquera me dejó el pelo como Tiko Tiko?, ¿con qué autorización regalaron mi camiseta de Heidi?, ¿por qué la sala del papapa tenía una papel tapiz tan feo?, ¿Estaban de moda los zapatos de bolos? ¿Por qué mi mami usaba pelucas hermosas con cintillos tan fashion y a mí me vestían como campesina? ¿Cuánto pesaba mi mami, 105 libras??
Preguntas que luego de más de 30 años no tienen respuesta porque el alemán anda rondando cerca de algunos, pero lo que nadie puede negar, dada la evidencia, es que los locos Adams fuimos muy felices.
miércoles, 28 de abril de 2010
La Hora del Burro
Mi suegro decía que las 6:30 de la tarde es “La Hora del Burro”…la verdad no sé si se refería a que sus hijos se ponían lentos, pesadotes y burrísimos a esa hora en particular, o de verdad hablaba del animal cuadrúpedo que prefería esa hora para salir a vagar por las carreteras del país.
Y he recordado esa frase de mi querido suegro, porque estas últimas semanas que he recorrido la carretera Salinas-Guayaquil-Salinas-Ruta del Sol casi sin fin, he visto con mucha preocupación no solo burros, sino también vacas gigantescas pastando alegremente y cruzando sin el menor apuro la vía.
El sábado en la noche, mientras cruzábamos la comuna Curía, y gracias a nuestros solidarios compatriotas que nunca bajan las intensas, estuvimos a dos segundos de estrellarnos de frente con un burro, que con cara de burro ni se inmutó.
Reconocí en ese momento que Toñito es mi héroe, porque con reflejos de Schumacher frenó un segundo, soltó el freno, giró a la derecha pero no tanto como para irnos barranco abajo, y siguió el curso de la carretera. Mis respetos! Acepto que de haber manejado yo, no lo estaría contando.
Luego de pasar el susto y prometer una vez más que no viajaríamos a la “hora del burro”, peor en la noche, al día siguiente volvimos a viajar más tarde!
Atravesando los "Cinco Cerros" de la Ruta del Sol, infinitas curvas rodeadas de montañas y árboles enormes, vimos un burro cómodamente sentado en la mitad del carril contrario al nuestro. Sólo le faltaba la taza de té y los naipes al condenado animal. Pasamos alado del burro y unos segundos después se acerca un carro por la curva directo hacia él, nos miramos, hicimos caras, y enseguida escuchamos un golpe, luego un rebuzno lastimero, y finalmente algo parecido a un CRASH.
Presionados por las Marías que no paraban de gritar por la suerte de los conductores, y del burro, giramos en U entre curvas malvadas y con el inminente peligro de ser los próximos estrellados. Mientras llegábamos a la curva de los hechos, nos íbamos preparando para la escena dantesca.
La sorpresa, seguía Platero bien sentado, y casi puedo jurar que lo vi reírse de nosotros. Por cierto, ni señal de un choque.
Concluimos que el CRASH fue simplemente la batería de Ringo Starr.
De cualquier modo, ahora las Marías creen que son los fantasmas de los burros atropellados los que se aparecen a las 6:30 de la tarde para vengarse cobrando víctimas.
Fantasmas o no, lo único de lo que estoy segura, es que los verdaderos burros son los dueños de esos animales sueltos, y más burros las autoridades que no hacen mucho para controlarlo, y definitivamente más burros los que viajamos a la hora del burro sin necesidad alguna.
