Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de abril de 2010

La recién graduada

Esta etapa de mi vida es extrañamente inesperada.
No soy una persona organizada, no programo nada, y mi agenda está más llena de dibujitos y tachones que de apuntes necesarios. Voy todos los días al supermercado porque decido lo que vamos a comer, dos horas antes de cocinarlo, y nunca hay hielo en el congelador.
Pero no siempre fui así…..con el exceso de yodo, Toñito, y la falta de litio, me agravé.
El tiempo pasó volando, y el sueño de una Universidad citadina en la playa nunca se cumplió. Así que, con una graduada ansiosa por empezar su carrera universitaria, la familia tenía que abandonar su vida playera y regresar a la gran ciudad.
Los días pasaron entre olas y hamacas, y no se nos veía la mínima intención de buscar un nuevo hogar, ¡peor guardar en cartones!.
Un día llegó de casualidad a nuestras vidas una linda casa en el lugar ideal, y comenzamos a movernos ahora sí en serio. Entonces encontramos colegio para las niñas, matriculamos a la recién graduada en la U, la instalamos momentáneamente donde unos amigos muy queridos nuestros, y seguimos con nuestro relax acostumbrado hasta que nos entreguen la casa, todo mientras nos visualizábamos parados frente a la ventana de un cuarto con una linda vista de un pedazo de manglar en el manso Guayas.
Como la vida tampoco es nada programada, el destino hizo que nos quedáramos sin casa antes de mudarnos, así que nos encontramos parados de nuevo frente al mar, y con una hija graduada viviendo en un hogar provisional.
Han regresado con fuerza mis dolores de la úlcera estomacal, que por cierto, según el que me hizo la endoscopía es sicológica y solo responde a mi engreimiento y ganas de llamar la atención (teniendo toda la aprobación verbal y expresiva de mi papá y Toño).
Por suerte encontramos la suite ideal para la pequeña graduada, es el sueño de todo adolescente y la angustia de toda madre como yo.
He vivido cada día de la vida de esta niñita, y así sin darme cuenta la estoy instalando en un lugar lejos de su hogar. Claro, dirán que estoy loca por este “síndrome de nido vacío” que estoy sintiendo, cuando otros hijos se van mucho más lejos de los 142 km que me separan de mi graduada.
Pero así soy yo, y ayer me entró la angustia cuando me llamó mi graduadita llorando porque comió algo que le hizo daño. No pude dormir, el duende de la migraña que me patea el ojo no se me fue ni con dos migradorixina, y las fotos del corredor me enseñaban a una graduadita que bailaba con las canciones de Plaza Sésamo que yo le cantaba.
Por suerte estoy a 142 Km de su universidad, y hoy la esperaré contenta a la salida, como lo he hecho toda la vida.

sábado, 27 de marzo de 2010

Mi cadena de Favores

Me acordé de una película que vi hace años, “Cadena de Favores”, no es que me gustó mucho, pero la idea central es atractiva: Hacer un favor a 3 personas que realmente lo necesiten, y éstas a su vez harán lo mismo con otras tres, y así se tendrá una conexión infinita de favores que el cosmos te regresará…en algún momento. El niño protagonista se muere en la película, así que no sé si ese fue un favor para él o para nosotros los televidentes, porque la verdad la película no es tan buena.

Aquí en nuestro planeta sucede algo parecido en la forma geométrica de propagación, y no me refiero al SIDA, sino a la fabricación de seres humanos en sí.

Veamos, un imbécil se une a otra imbécil porque obviamente los iguales se atraen (al diablo la ley de la física que dice lo contrario), y que va a salir de ellos? otro engendrito en el mejor de los casos, pero para mala suerte las estadísticas dicen que saldrán más de dos. Esto significa que cuando este grupo de niños insensibles, desleales, seso hueco y falta de amor crezcan, buscarán sus iguales, y así sucesivamente el mundo seguirá poblándose de infelices, de una manera astronómica!

Será que alguien más ha tomado conciencia de esto o es que ya me volví loca por el exceso de yodo? El punto es que desde hace 17 años he estado trabajando en la creación de seres diferentes. Soy la Víctor Frankenstein moderna! Ahora sí soné de manicomio.

Lo explicaré un poco: Cuando nació mi hija mayor yo tenía 20 años, para mí ella era mi lienzo, así que esta vez haría bien las cosas, rompería mi molde, y ella no sería una mini-me. Mi segunda hija llegó cuatro años después, y la tercera luego de dos años más. Con todas he hecho lo mismo: contar cuentos en las noches, disfrazarnos, hacer pasadas telefónicas, y conversar y conversar de todo, pero en especial de chicos, amigas malas y profesores.

Mis hijas son las amigas que yo hubiera querido tener en el colegio. Aunque son super diferentes: la una es pintora, la otra es amiguera y la otra llorona, las tres comparten aficiones singulares: Se meten en problemas por defender a los demás, surfean, hacen skate, caminan paradas de manos en la playa, rescatan insectos en problemas, regalan con cariño su ropa y sus juguetes a todo el que toca la puerta, no se van a dormir sin el beso y abrazo de buenas noches, y así desde chiquitas, darían la vida la una por la otra.

La conclusión es que somos de otro planeta! Ellas me piden permiso y entienden mis explicaciones de por qué No. Las amigas y amigos de mis hijas NUNCA les cuentan nada a sus papás, ni a sus papás les importa. Desde los 11 años tienen enamoradito de cogida de mano y besos con lengua, a los 12 ya saben lo que es la menta (y no de La Universal), y a los 16 algunas han necesitado un aborto, y las que no, es porque tienen un amplio conocimiento de todos los métodos anticonceptivos existentes, pero ignoran lo que es dar y recibir amor.

Las niñas son malvadas cada vez a más temprana edad. A los 10 ya se inventan rumores terribles de otras niñas y los propagan peor que el herpes (que también tienen pero que le dicen “fuego”), a los 12 ya le han quitado el enamorado a la BFF, a los 15 amanecen en la casa de alguien que no conocían 8 horas antes, y a los 19 tienen un hijo con el mejor amigo de la mamá!!! Lo más increíble es que a todo el mundo le parece normal, nadie ve nada raro en todo esto…solo yo ¡que jodida soy!

Si el mundo no se acaba en el 2012, mi preocupación será si mis hijas encontrarán algún día a su igual? Un igual a ellas con las que puedan continuar con la “Cadena de Favores” creando a sus propios nuevos seres que hagan un mundo mejor. (perdón, sonó muy fresa??)