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lunes, 1 de marzo de 2010

El visitante que causó la polémica

Cada mañana me asomo al balcón y disfruto de una relajante vista. Esta vez, había un bulto oscuro y grande que nadaba hacia la orilla. Es común ver tortugas de todos los tamaños por esta zona, y claro, mantarrayas como la que me perforó la pierna y encapsuló su veneno que hoy, después de un mes, todavía tengo, pero no se trataba de nada de eso, sino de un lobito marino!

Después de nadar muy cerca de la orilla, se escondió entre las rocas y allí se quedó todo el día. Como es de esperarse, creó bastante conmoción entre el populacho acostumbrado a ver a estos animalitos solo en circos o en la tele, y al cabo de un par de horas estaban encima del asustado lobito, tratando de hacerlo salir usando palos, piedras y perros!

Así fue como me convertí en la bruja del balcón, gritando y ahuyentando de forma gráfica y expresiva a todo el que molestaba a nuestro asustado visitante.

El show continuó al día siguiente, y en realidad era penoso ver al asustado animalito en esas condiciones siendo molestado todo el día, así que comencé a llamar a las instituciones que se me ocurrió podrían ayudar. Llamé a Fundación Natura, y descubrí que es mentira que ayudan a los animales, por lo menos no a los de la costa; llamé a la Capitanía de Puerto y me dijeron que no tenían ni personal, ni recursos, pude ver que ganas tampoco; llamé a Defensa Civil de Salinas y me dijeron que solo ayudaban a personas; llamé a la FAE y me dijeron que no tenían movilización, sino con mucho gusto, así que cuando entusiasmada les dije que yo podía irlos a ver, se cortó la llamada y nunca más me contestaron; llamé a los Bomberos y se rieron; llamé al Municipio de Salinas, y parece que no han leído el lindo slogan que tienen en su lugar de trabajo diario, porque también les causó chiste mi pedido de ayuda, así que ya no tuve a quien más llamar y una vez más me decepcioné.

Toñito por su lado, llamó a un conocido que se contactó con la delegada del Medio Ambiente en la Península. Ella se acercó, lo vió, sonrió por nuestra ignorancia ya que según ella, era un adulto descansando, y se fue.

Días después, mientras seguían las agresiones sobre todo de niños del sector, me encontré de casualidad con esta delegada del medio ambiente. Al preguntarle por qué no habían hecho nada todavía por rescatar al animalito y llevarlo a un lugar seguro luego de examinarlo, me contestó que era imposible porque un veterinario cobra demasiado por hacer eso, y sobre todo que el Ministerio no tiene recursos para hacer nada, sumado a que la naturaleza tenía que hacer su trabajo y no podían salvarlo de morir si así tenía que ser. Mi indignación fue grande, ya que si el animalito moría por causas naturales, aunque triste, se entendería, pero no podía quedarme de brazos cruzados viendo como lo mataba la gente por curiosidad y maldad!! Además cómo era posible que un Ministerio nuevo, de una Provincia nueva no tenga recursos para lo que fue creado, al fin y al cabo no es Ministerio de Trabajo, ni de Vivienda, es de Medio Ambiente!! La respuesta de ella fue que me queje al presidente de la República para que les dé más recursos….pensé que lo que a gente como ella le hace falta no se lo da ningún presidente de la República.

Al día siguiente llegaron las cámaras de televisión, y con ellos más curiosos a seguir atormentando al pobre animalito. Lo bueno es que también llegó la ayuda. El jefe de la Defensa Civil de Libertad vino con su equipo a ver en qué podía ayudar. Resultó ser un señor sesentón, bonachón, y muy comprometido, que organizó la tarea de rescate del lobito para llevarlo a un veterinario que revise su condición. Así se hizo, y se determinó que se trataba de un juvenil que seguramente se desorientó y cayó en esta playa. Luego de administrarle vitaminas y antibióticos (estaba muy golpeado y tenía las heridas de los palos y fierros con los que lo molestaron durante casi una semana), se lo regresó al mismo lugar para que él decidiera cuando marcharse.

Aparte de eso conversamos con los niños y padres del sector para concientizarlos sobre esta visita temporal y cómo debían protegerlo en lugar de lastimarlo. Lo entendieron por fin, y dejaron de molestarlo.

Cuando ya todo parecía estar en paz, la nombrada delegada del medio ambiente me envió un email bastante grosero y personal, en el que me reclama el haber armado “semejante lío” que “causó el malestar de tantas instituciones entre sí”, y que “obligué al personal de Defensa Civil a someter al lobito a un stress innecesario”. Mi respuesta fue con copia a la Ministra de Medio Ambiente, que al parecer opina lo mismo que yo con respecto a la incompetencia de algunos funcionarios.

El final feliz lo tuvo el lobito que regresó al mar y nunca más se dejó ver por estas playas tan conflictivas y poco amables, bien por él.